Si Vas a Dar Instrucciones, Da las Consecuencias de No Acatarlas

Si Vas a Dar Instrucciones, Da las Consecuencias de No Acatarlas


En alguna ocasión llevé a jugar futbol a mis colaboradores de la fábrica, y en una jugada me caí y me fracturé levemente el brazo derecho a la altura del codo.

El doctor que me atendió y enyesó me comentó que “fuera en 3 semanas”. Llegando las 3 semanas tenía tantos distractores que se me hizo fácil recorrer la ida al doctor, así que deslicé unos días el removerlo. Incluso pensé -error mío- que, “a más tiempo el yeso, mejor”.

Ya en el consultorio el doctor me comentó -literal- con cierto enfado que “la enyesada se había pasado de tueste”, queriendo decir que iba a costar más trabajo lograr la rehabilitación.

Como decía, mis errores fueron no haberle preguntado al doctor si las 3 semanas eran exactas, y qué ocurriría si me pasaba de la fecha.

Pero el doctor también cometió un error: dio la instrucción sin decir -con firmeza- las consecuencias de no seguir dicha instrucción.

En una empresa el símil sería en que el paciente es el subordinado y el doctor es el jefe. No cuesta ni 30 segundos decir qué pasa si el subordinado no ejecuta en tiempo y en forma la instrucción que está dando. Muchas veces el jefe asume que se “sobreentiende”, pero si quieres ser un jefe efectivo, no “asumas” que las personas o tus subordinados entienden o conocen del tema a detalle como tu sí lo conoces.

La sugerencia sería que hay que tener el hábito de explicar a la gente que le delegamos instrucciones cuáles son las consecuencias que acarrean el no llevarlas a cabo. Esos segundos invertidos van a evitar gran cantidad de malentendidos y conflictos en la relación jefe-subordinado. 

Ing. Gerardo Herrero Morales, 2022. Derechos reservados.

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